El Barça golea a un Deportivo muy pobre
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FC Barcelona 4 – 0 Deportivo de la Coruña

El FC Barcelona mostro su mejor versión donde acabo goleando al deportivo de la coruña

El Barça ofreció un recital para poner once puntos por encima del Real Madrid antes de visitar el Bernabéu

El frío, el domingo, el finales del año, ‘els Nadals’, que dirían quienes no tienen idea que en catalán solo existe ‘el Nadal’… No se conoce el porqué, pero muchas personas, ayer, en el Camp Nou, no hubo. Y eso debería ser penado si quien está sobre el prado barcelonés y barcelonista es Leo Messi.

Al ‘10’ hay que echarlo de menos todos los días un poquito para que, cuando llegue el día, el desazón instalado en el alma sea menor, si es que es viable.

Quienes vinieron gritaron su nombre antes del partido, mientras y luego, inclusive fallando un penalti, para hacerle entender que están con él. No hay, no hubo y no va a existir nadie igual. Volvió a ser el más destacable y solo la madera le frenó. Leo no es que lleve el esférico pegado al pie, sino que tiene un imán conectado a él.

Solo de esta forma se sabe que la jugada entre Suárez e Iniesta, sin más personaje principal a la visión, acabase con un remate de el fuera. Además suya fue la primera asistencia que Alcácer, en fuera de juego, quiso comunicar después con Suárez.

Gol anulado.

Poco luego, al cabo de diez minutos, Paco se lesionó y dejó el campo. Qué mal, qué desastre. Y cero a cero en el marcador.

Entró Aleix Vidal, que tuvo que calentarse sin tiempo no para prender la estufa.

El Camp Nou, menos la Grada d’animació, aparentaba anestesiado, sumido en un sueño profundo que Messi despejó con un tiro que mereció el gol. Pero llegó Aleix Vidal para ejercer de despertador.

Rubén (creció en el Mini Estadi) envió a córner una volea incontenible del de Puigpelat.

Poco luego salió a por Sergi Roberto. Y ya nada ha podido llevar a cabo frente la asistencia de Messi a Suárez.

‘In crescendo’, como si de un subidón techno se tratara hasta el ‘put your hands up in the air’ del gol uruguayo. 1-0. Una hora por enfrente.

Y bastante que ver. Ter Stegen, con el Depor en su sector, desarrolló una contra para que Messi brillara. Se la puso a Suárez, el charrúa se la devolvió y Leo la estrelló en el larguero.

Otro más. La madera es la kryptonita de Leo, lo exclusivo que puede frenarle. Su efecto negativo volvió a mostrarse con un tiro cruzado que chocó con el poste.

En esta ocasión pasó por ahí Paulinho, como el cuñado que se bebe los culos de vino de todas las copas que hay en la mesa, para volver a marcar.

Está Messi, después Suárez, y ya viene Paulinho, que no es Neymar, pero acabará con registros semejantes. Antes del descanso Suárez ordenó a la LFP a obligarse a poner, de una vez, el ojo de halcón. ‘The answer is blowing in the wind’.

Por si acaso, Luis marcó tras jugada de billar el tercero nada más acabarse las existencias de butifarras en el palco del Camp Nou. 3-0. Nada más que decir.

Solo que, vistas y revisadas todas las repeticiones, Suárez había marcado en el paradón de Rubén.

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