El Barça empata ante el Valencia en Mestalla
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Se jugaba ayer en Valencia uno de los grandes partidos que al espectador le gusta ver, y no nos defraudo a pesar que el Fútbol Club Barcelona añ final pudo empatar el partido casi al final del encuentro con el Gol de Jordi Alba que lo dan por bueno.

Valencia 1 – 1 Barça

Un gol de Jordi Alba a ocho minutos del final del partido rescató el orgullo del Barça en Mestalla: cuando aparentaba que el conjunto de Valverde iba sendero de su primera derrota de la Liga, el orgullo salvó al Barça, que intimidó con diluirse luego de padecer uno de los fallos arbitrales más graves del campeonato, un gol de Messi que Iglesias Villanueva no concedió de forma incomprensible.

Ese gol de Messi que no subió al marcador marcó un profundo cambio en un partido que comenzó chato pero acabó eléctrico, con dos equipos empeñados en mostrar que son el primero y el segundo de la Liga.

Hasta ese ‘no gol’ de Messi, el Barça gobernó con autoridad el acercamiento, pero desde entonces, dio un paso atrás para terminar salvando un punto en un óptimo remate de Alba a pase de Messi.

En el arranque quedó claro que el Barça sería el dueño del esférico, más allá de que los dos equipos apostaron por poblar el centro del campo con un sistema semejante, 4-4-2.

El Valencia no se dejó contagiar por el calor de la grada de Mestalla y salió agazapado, metido en campo propio y fiándolo todo a la oportunidad del contragolpe.

El Barça tocó el esférico hasta la saciedad, convirtiendo el partido en un monólogo a lo largo de la primera media hora.

Busquets ejerció de distribuidor natural, encontrando líneas de pase en Iniesta, Rakitic y Paulinho, pero además en Messi, que bajó a recibir al centro del campo para crear juego.

En las bandas, Alba tuvo muchísimo más importancia ofensivo que Semedo.

El del costado portugués, atento y ágil en las coberturas, prefirió no poner en riesgo tanto, en tanto que Alba estableció una conexión particular con Iniesta para intentar reforzar por el costado izquierdo.

UN BARÇA SÓLIDO

Serio y ambicioso, el Barça se tomó el partido con la excelencia que demandaba el acercamiento, frente a un Valencia disminuido, a lo mejor asustado por la presión de la categorización.

El conjunto de Valverde anuló con solvencia los pocos intentos del Valencia de estirarse. El Barça además estuvo increíble en la presión a lo largo de toda la sección primera: a cada pérdida, una rehabilitación ligera.

Los players del Valencia solamente lograron trenzar juego: a la primera duda, al primer control de esférico equivocado, los players del Barça robaban para volver a gobernar el partido.

Con el partido controlado, al Barça le hacía falta remate y último pase: lo había intentado Paulinho en el minuto 3, con un óptimo tiro desde la fronta, y poco luego Rakitic, pero el portero del Valencia solamente había tenido que intervenir.

Luis Suárez peleaa como de práctica, pero sin suerte ni oportunidades de gol.

EL GOL QUE TODO EL MUNDO VIO

El panorama del partido cambió a la media hora: Messi recibió un pase desde el costado derecho de Suárez y golpeó el esférico desde la de adelante, al primer toque.

Era un esférico simple para Neto, pero el portero del Valencia se realizó un lío.

Le resbaló el esférico, que se coló entre sus piernas y botó dentro de su portería. Messi y sus camaradas corrieron a córner para celebrarlo, pero para sopresa de todos, el árbitro no concedió el gol.

Iglesias Villanueva miró a su asistente, Ramos Ferreiros, aguardando una respuesta que no llegó. Incompresiblemente, solo el árbitro y su linier creyeron ver que el esférico no había traspasado la línea de gol.

El juego siguió y raramente, Zaza estuvo próximo de marcar en la jugada siguiente.

Messi y sus camaradas rodearon al árbitro, reclamando una jugada tan clara que no el videoarbitraje necesitaría aclararla.

El error arbitral del colegiado gallego tardará un largo tiempo en pasar al olvido.

Insoportable por la circunstancia, Messi tomo la decisión de asumir el mando del encuentro: picado en su orgullo, el argentino empezó a soliciar el esférico constantemente, reclamando el importancia que le había quitado el árbitro.

LA TRANSFORMACIÓN DEL VALENCIA

En la reanudación, el Valencia tuvo la intención de sacudirse los complejos que le habían atenazado en la sección primera.

El conjunto de Marcelino dio un paso adelante, ganó unos metros y el partido se abrió. Un óptimo tiro de Zaza, tras una eléctrica acción de Rodrigo, fue la carta de exhibición del Valencia en el segundo acto. El partido entraba en otra extensión, sin margen para la especulación.

El Barça no se inmutó: de a poco tuvo la intención de recobrar la tranquilidad, con Busquets como cerebro en la medular, Iniesta y Paulinho moviéndose entre líneas y Messi omnipresente.

Pero el Valencia se había transformado en otro equipo; ambicioso y vertical.

Sin retrovisor, el Barça se arriesgó a que el Valencia aprovechase los espacios a la espalda de los centrales: el partido comenzó a estar a nivel del letrero. Guedes dejó clavado a Umtiti en las narices de Ter Stegen, pero el portero alemán, un seguro de vida, bloqueó el tiro del portugués.

No tuvo tanta suerte el misión del Barça poco después: Semedo ya había dado muestras de debilidad por su banda y Gayà supo oler la sangre.

El del costado zurdo del Valencia progresó sin oposición y se plantó en el sector del Barça para ubicar un esférico al primer palo, a la entrada de Rodrigo, que superó la marca de Vermaelen para batir a Ter Stegen. Mestalla estalló de júbilo.

El jefe flaqueaba en un partido que no merecía perder.

CONEXIÓN MESSI-ALBA PARA SALVAR UN PUNTO

Para contrarrestar el gol del Valencia, Valverde apostó por Deulofeu, que entró en suplencia de Rakitic.

Pero el radical estuvo errático y precipitado, muy lejos del revulsivo que necesitaba el conjunto. Además entró Denis, para ocupar el sitio de Iniesta.

El gallego aportó un punto de tranquilidad al grupo, pero fue Messi quien vio la luz donde otros solo veían sombras: el argentino controló un esférico en la región de tres cuartos para intuir el desmarque de Alba.

El del costado había progresado por su banda y con un toque sutil superó la marca del contrincante para batir a Neto: respiró aliviado el Barça

con la sensación de que se había hecho justicia y resignado a agregar un empate en un partido que mereció ganar.

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